María José Casasbuenas Ortiz
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Maldito “feisbú”.
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pantalla que recogí durantemi trabajo de campo.
La otra persona me manifestó su incomodidad
de que fueran visualizadas las fotografías de una
relación que ya había terminado yme solicitó no
usar dichas imágenes. Me preguntaba entonces
,
¿qué se debe hacer en estos casos? ¿Cómo pensar
estos devenires que no son contemplados mu-
chas veces cuando se termina una investigación
,
sobre todo cuando se trabaja con las imágenes
de otros? ¿Qué pasa cuando una imagen es con-
siderada como una representación coherente de
sí (o de un contexto
,
o de un grupo) y posterior-
mente ya no se reconocen en ellas? ¿Qué hacer
con esas imágenes?
Édgar Gómez y Elisenda Ardévol (
2011
)
,
cuan-
do reflexionan sobre la fotografía digital obser-
van que estas imágenes “no pueden seguirse pen-
sando como pensábamos las analógicas y
,
por lo
tanto
,
no podemos separarlas y clasificarlas como
hacíamos con las anteriores
,
por ejemplo pensan-
do que las fotos personales puestas en internet
son públicas o que las fotos públicas pueden ha-
cerse personales” (p.
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)
,
en consecuencia
,
resulta
importante no solo tener en cuenta los contextos
donde las fotografías irrumpen y adquierenunos
sentidos concretos
,
sino que resulta necesario
comprender la concepción que los sujetos tiene
sobre sus propias fotografías al igual que respe-
tar sus decisiones respecto a ellas (publicarlas
,
archivarlas
,
manipularlas
,
borrarlas) entendien-
do que las dimensiones públicas y privadas de la
imagen son umbrales en tensión y en continua
fluctuación
,
así como lo son los límites de la in-
timidad. Estos límites a su vez
,
están articulados
con las condiciones de posibilidad de la visibili-
dad como sujetos y con su permanente reconfi-
guración. Por ello
,
una ética situada en la inves-
tigación como lo propone Estalella (
2011
)
,
resulta
una apuesta política ya que si bien de la dimen-
sión ética se desprenden unas formas del hacer y
unos valores específicos de la investigación
,
“no
podemos determinar
a priori
cuáles son los va-
lores que debemos preservar y que no podemos
prever las implicaciones de adoptar determina-
das decisiones metodológicas” (p.
7
).
Inicié este recorrido preguntándome por los
efectos que tienen los autorretratos y las auto-
rrepresentaciones que se ponen a circular en Fa-
cebook
,
en relación con la producción de subje-
tividad de género a partir de los cambios en los
usos sociales de la fotografía articulados a las
nuevas tecnologías de la información y la comu-
nicación. En el trasfondo demi búsqueda estaba
presente un cuestionamiento relacionado con
lo que “hacen” las imágenes
,
sus potencialidades
y su capacidad de agencia en las políticas de la
representación y de la visibilidad que operan
,
en
el contexto colombiano sobre sujetos excéntri-
cos. Para responder a esta pregunta
,
me pareció
valioso poner demanifiesto las particularidades
de las imágenes en red desde su condición de la-
tencia así como reivindicar su dimensión táctil
(al igual que la de las tecnologías) como líneas de
fuga para descentrar la visión y abordar sus po-
tencialidades políticas.
En este desplazamiento
,
la pregunta que se
plantea de Mitchell (
1996
) ¿qué quieren las imá-
genes realmente?
,
fue una invitación también.
Evidentemente
,
no todas las imágenes quieren
lo mismo
,
sin embargo
,
creo que las reflexiones
deMitchell al respecto son acertadas en relación
con algunos de sus deseos. Comparto el hecho




