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María José Casasbuenas Ortiz

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Maldito “feisbú”.

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113

En la tipología que hace Joan Fontcuberta (

2010

b)

sobre los reflectogramas

40

en la red

,

este autor

considera como políticos aquellos que:

Conlleva[n] una expresión de libertad que

debe leerse en clave antisistema: contra

el protocolo social

,

contra el decoro

,

en

fin

,

contra la moral burguesa y la norma

religiosa. Fundir lo “decente” con lo “in-

decente”

,

cruzar el umbral de lo tolerable

,

equivale a un lance de provocación con los

poderes reguladores de la intimidad. (Pági-

na no referida pues no existe numeración

en el catálogo).

Aunque Fontcuberta hace explícito el hecho de

que en los reflectogramas se combinan y articu-

lan las categorías que propone para su clasifica-

ción

,

esta a mi modo de ver

,

es ambigua

,

ya que

en algunos casos parte de cuándo se realizan los

reflectogramas (celebratorios)

,

en otros para qué

sirven (como por ejemplo utilitarios

,

seductores)

,

pero sobre todo

,

parte de aquello que represen-

tan y cómo lo representan

,

es decir

,

de lo que la

fotografía muestra (de ahí que pueda proponer

también categorías diferenciales entre lo erótico

y lo pornográfico). Empero

,

para mí y para los

efectos de este análisis

,

la dimensión política de

las imágenes está vinculada al desarrollo que

hace Jacques Rancière en

La partición de lo sen-

sible

(

2009

) a partir de su interés por replantear

la relación entre la estética y la política. Aunque

estas reflexiones se refieren a la constitución de

lo político en el arte

,

y las fotografías puestas a

circular en Facebook no se inscriben necesaria-

mente en este campo

,

41

las considero pertinentes

y enriquecedoras para esta reflexión.

Primero

,

para Rancière

,

lo político en el arte no

hace referencia a las temáticas que abordan las

producciones artísticas –que muestra la obra–

,

ni está determinado por las técnicas que se uti-

licen o los géneros en los que se inscriba –como

lomuestra–. Lo político tampoco estaría relacio-

nado con el hecho de que su producción esté ads-

crita a unmovimiento ideológico o a un régimen

político particular –en esa medida

,

y siguiendo

a Rancière no todas las imágenes realizadas por

mujeres feministas por ejemplo tendrían de en-

trada una dimensión política–. La política para

Rancière es una forma de experiencia que “trata

de lo que vemos y podemos decir al respecto

,

sobre quién tienen la competencia para ver y la

cualidad para decir

,

sobre las propiedades de los

espacios y los posibles del tiempo” (

2009,

p.

10

) y

por ello

,

este autor señala que en la configura-

ción misma del campo del arte y de su autono-

mía

,

ya existe un componente político –al igual

que en la división de lo público y lo privado–

,

dado que el arte entendido como una “forma de

hacer” reorganizó y reconfiguró otras formas del

hacer (las artes en el sentido platónico)

,

su rela-

ción con las formas de ser y su visibilidad y por

lo tanto

,

efectuó una intervención en el reparto

de lo sensible

,

es decir en:

[…] ese sistema de evidencias sensibles que

al mismo tiempo hace visible la existencia

de un común y los recortes que allí definen

los lugares y las partes respectivas. Un re-

parto de lo sensible fija entonces

,

al mismo

tiempo un común repartido y unas partes

exclusivas. Esta repartición de partes y

lugares se funda en un reparto de los espa-

cios

,

de tiempos y de formas de actividad