Capítulos de investigación
percibir la hegemonía del paradigma de la vi-
sión en Occidente
,
y señala que si se analizan es-
tos teniendo en cuenta la experiencia sensorial al
igual que sus aspectos semióticos
,
se puede afir-
mar que todos los medios son de carácter mixto
y apelan permanentemente al fenómeno de la si-
nestesia.
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De igual forma
,
algunas teorizaciones
relacionadas con la visión y la percepción visual
que han subrayado la estrecha relación de este
sentido con el del tacto son retomadas por Mit-
chell para sustentar que la visión
,
más que sen-
tido puro (y por lo tanto objetivo
,
como ha sido
la manera moderna de entenderlo) es el resul-
tado de un entrelazado y un anidamiento de lo
óptico y lo táctil.
De igual forma
,
María Puig de la Bellacasa
(
2009
) observa que el interés por reexaminar la
relación entre experiencia y subjetividad ha ge-
nerado una revaloración y resignificación de to-
dos los sentidos
,
incluyendo la visión y el tacto.
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Para esta autora
,
poner énfasis en el tacto conlle-
va pensar en lo que significa tocar y ser tocado
,
y
al hacerlo
,
se pone de manifiesto la materialidad
del sujeto
,
del objeto
,
de la interacciónmisma
,
así
como su carácter transformador. Por ello
,
cues-
tionar el carácter puramente visual de las imá-
genes y de las nuevas tecnologías y pensar desde
una dimensión táctil (literal y metafóricamente)
la realidad social
,
constituye una apuesta política
que inspira un sentido de conexión que contribu-
ye aminar las dicotomías y distancias entre suje-
to/objeto propias del conocimientomoderno que
se asientan en la hegemonía de la visión. Pensar
en términos del tocar problematiza la noción
de agencia en la producción del conocimiento
,
puesto que el tocar implica siempre un sentido
pectiva crítica
,
resalta cómo ellos pueden viajar
entre las disciplinas y redefinirse como estrate-
gia para potencializar sus dimensiones políticas
y de intervención sobre la realidad a partir de la
interacción
,
o sea
,
a partir de la desestabilización
de la relación jerárquica
,
vertical y binaria entre
sujeto y objeto. Si bien
,
la imagen fotográfica ha
estado estrechamente vinculada con la muerte
y con el pasado y el
“esto ha sido”
constituye su
noema como lo propondrá Roland Barthes (
1992
)
,
retomó el concepto de
imagen latente
en el sen-
tido literal y metafórico para hablar de las imá-
genes digitales
,
empero
,
lo utilizó para poner en
evidencia sus potenciales políticos como produc-
toras de vida en el presente
,
ya que cuando las
imágenes irrumpen en este espacio de frontera
que es el ciberespacio
,
son susceptibles de múlti-
ples transformaciones e intervenciones
,
y simul-
táneamente son potencializadoras de relaciones
y de sentidos. Por lo tanto
,
su presencia invita a
una continua actualización mediante la mirada
,
posibilitando y promoviendo diversas formas de
subjetividad. La imagen late
,
y en su latir
,
produ-
ce efectos y afectos que se inscriben en el cuerpo.
Por otra parte
,
cuando se piensa en las imá-
genes digitales y sobre todo en aquellas vehicu-
ladas por las nuevas tecnologías
,
se impone el
paradigma de la visión como punto nodal para
reflexionar sobre ellas. Sin embargo
,
al situar
la imagen como presencia y preguntarnos por
sus efectos
,
se pone en evidencia cómo la expe-
riencia de la imagen trasciende lo puramente
visual. W. T. J. Mitchell (
2005
) observa que la no-
ción de pureza de los medios
,
especialmente de
aquellos denominados medios visuales cons-
tituye un efecto ideológico en el cual se puede




