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Capítulos de investigación

percibir la hegemonía del paradigma de la vi-

sión en Occidente

,

y señala que si se analizan es-

tos teniendo en cuenta la experiencia sensorial al

igual que sus aspectos semióticos

,

se puede afir-

mar que todos los medios son de carácter mixto

y apelan permanentemente al fenómeno de la si-

nestesia.

37

De igual forma

,

algunas teorizaciones

relacionadas con la visión y la percepción visual

que han subrayado la estrecha relación de este

sentido con el del tacto son retomadas por Mit-

chell para sustentar que la visión

,

más que sen-

tido puro (y por lo tanto objetivo

,

como ha sido

la manera moderna de entenderlo) es el resul-

tado de un entrelazado y un anidamiento de lo

óptico y lo táctil.

De igual forma

,

María Puig de la Bellacasa

(

2009

) observa que el interés por reexaminar la

relación entre experiencia y subjetividad ha ge-

nerado una revaloración y resignificación de to-

dos los sentidos

,

incluyendo la visión y el tacto.

38

Para esta autora

,

poner énfasis en el tacto conlle-

va pensar en lo que significa tocar y ser tocado

,

y

al hacerlo

,

se pone de manifiesto la materialidad

del sujeto

,

del objeto

,

de la interacciónmisma

,

así

como su carácter transformador. Por ello

,

cues-

tionar el carácter puramente visual de las imá-

genes y de las nuevas tecnologías y pensar desde

una dimensión táctil (literal y metafóricamente)

la realidad social

,

constituye una apuesta política

que inspira un sentido de conexión que contribu-

ye aminar las dicotomías y distancias entre suje-

to/objeto propias del conocimientomoderno que

se asientan en la hegemonía de la visión. Pensar

en términos del tocar problematiza la noción

de agencia en la producción del conocimiento

,

puesto que el tocar implica siempre un sentido

pectiva crítica

,

resalta cómo ellos pueden viajar

entre las disciplinas y redefinirse como estrate-

gia para potencializar sus dimensiones políticas

y de intervención sobre la realidad a partir de la

interacción

,

o sea

,

a partir de la desestabilización

de la relación jerárquica

,

vertical y binaria entre

sujeto y objeto. Si bien

,

la imagen fotográfica ha

estado estrechamente vinculada con la muerte

y con el pasado y el

“esto ha sido”

constituye su

noema como lo propondrá Roland Barthes (

1992

)

,

retomó el concepto de

imagen latente

en el sen-

tido literal y metafórico para hablar de las imá-

genes digitales

,

empero

,

lo utilizó para poner en

evidencia sus potenciales políticos como produc-

toras de vida en el presente

,

ya que cuando las

imágenes irrumpen en este espacio de frontera

que es el ciberespacio

,

son susceptibles de múlti-

ples transformaciones e intervenciones

,

y simul-

táneamente son potencializadoras de relaciones

y de sentidos. Por lo tanto

,

su presencia invita a

una continua actualización mediante la mirada

,

posibilitando y promoviendo diversas formas de

subjetividad. La imagen late

,

y en su latir

,

produ-

ce efectos y afectos que se inscriben en el cuerpo.

Por otra parte

,

cuando se piensa en las imá-

genes digitales y sobre todo en aquellas vehicu-

ladas por las nuevas tecnologías

,

se impone el

paradigma de la visión como punto nodal para

reflexionar sobre ellas. Sin embargo

,

al situar

la imagen como presencia y preguntarnos por

sus efectos

,

se pone en evidencia cómo la expe-

riencia de la imagen trasciende lo puramente

visual. W. T. J. Mitchell (

2005

) observa que la no-

ción de pureza de los medios

,

especialmente de

aquellos denominados medios visuales cons-

tituye un efecto ideológico en el cual se puede