El lugar de la identidad y el cuestionamiento a sus políticas en un
mundo globalizado ha sido uno de los aspectos centrales que emer-
gen en el paisaje propiciado por las nuevas tecnologías en el que las
imágenes juegan un papel preponderante en la producción ampliada
de lo real. Tanto las variaciones artísticas del
selfie
como estrategia
para evidenciar el carácter performativo de la identidad
,
como las
prácticas de
Net Art
enmarcadas en las redes sociales
,
nos ubican en el
escenario de una práctica fotográfica expandida
,
que pone en tensión
las lógicas particulares del campo artístico y sus circuitos al proponer
una transformación de la experiencia social en medios masivos de
interacción
,
donde las formas de producción y apropiación sonmedia-
das y de carácter relacional. La participación del usuario se presenta
como estrategia para evidenciar el carácter construido y ficcional de
los procesos identitarios
,
posibilitando formas de subversión y resis-
tencia a la vez que nos invitan a reflexionar sobre las formas de ver
compartidas y por lo tanto
,
las formas de hacer comunidad.




