Social | Net Art | ID
Lichtwark ya en el año
1907,
desplazando así
la investigación desde el terreno de las distin-
ciones estéticas al de las funciones sociales
(Benjamin
, 2008,
p.
48
).
Aunque ya Benjamin nos advirtió de ello
,
del
importante cambio que traería la reproduc-
ción mecánica de la imagen en lo social
,
tras la
aparición de los dispositivos de representación
fotográficos digitales y de su producción en
masa
,
sin olvidar que esta se da siempre bajo
las condiciones expuestas en el sistema mun-
dial de Wallerstein (Ritzer
,
1993
)
,
su expansión
en la sociedad ha crecido de manera notable
,
lo
cual trae consigo nuevamente un cambio cua-
litativo. Hacer fotos se ha convertido en una de
las actividades más demandadas por un público
no especializado. Sin duda todos estos cambios
marcan de nuevo el análisis del fenómeno como
una tarea de gran urgencia. Hoymás que nunca
la imagen de unomismo se cruza en los procesos
de creación del
self
y por ende de la sociedad
por venir
,
esa sociedad a la cual nos deberemos
enfrentar en sus nuevas relaciones de poder
.
La joven sonríe y sigue sonriendo siempre
igual; la sonrisa permanece quieta sin
referirse todavía a la vida de la cual fue
extraída y no ayuda en nada a la similitud.
Los maniquíes situados en los salones de
belleza sonríen del mismo modo terco e
incesante (Kracauer
,
1927,
p.
2
).
Desde las reflexiones más tempranas sobre la
fotografía
,
en su época química y de reproduc-
ción mecánica
,
las conclusiones que nos llega-
ron no eran nada halagüeñas
,
tal vez la visión
de Benjamin era la más optimista
,
pero tanto
Kracauer como Barthes nos advertirán sobre las
dinámicas de objetivación del sujeto en el proce-
so fotográfico y en la distribución de la misma.
Kracauer (
1927
)
,
sustenta que “El aluvión de las
colecciones de imágenes es tan poderoso que
amenaza con destruir la conciencia
,
quizá exis-
tente
,
de rasgos decisivos” (p.
8
).
La ruptura entre lo público y lo privado co-
rrerá de mano de la fotografía y de los medios
de comunicación de masas de manera crecien-
te. Barthes (
2006
) entenderá la fotografía como
una objetualización del individuo
,
como un ha-
cer público lo privado
,
para este “La vida privada
no es más que esa zona del espacio y el tiempo
,
en la que no soy una imagen
,
un objeto” (p.
43
).
Sin embargo
,
la imagen digital traerá cam-
bios que deberán ser analizados en sus justos
términos
,
la
e-image
,
como la denomina Brea
(
2007
)
,
actúa sobre el referente de manera do-
ble
,
ya no solo sobre la objetualización del suje-
to como emanación del referente
,
sino más allá
,
pues trae consigo la posibilidad de modificación
e hiper-reproducción de la propia emanación.
Para Brea esta
e-image
es imagen-tiempo
,
y
ahí Deleuze podría ayudarnos a entender la di-
námica
,
de ida y vuelta
,
entre la imagen virtual
y la imagen actual
,
una dinámica la cual califica
de asimétrica en beneficio de la
virtual.
La situación es muy distinta: la imagen
actual y la imagen virtual coexisten y cris-
talizan
,
entran en un circuito que nos lleva
constantemente de la una a la otra
,
forman
una sola y misma “escena” donde los per-
sonajes pertenecen a lo real y sin embargo
interpretan un rol (Deleuze
,
1987,
p.
117
).




