Prólogo
Las redes sociales sirvendeescenariopara tancaracterísticaperformancia
,
siendo
la fotografía el núcleo de centrifugación. Las fuerzas son gravitacionales en pos
de la densificación. Como ocurriera con el álbum familiar desde su invención
,
la
cámara en el papel de aparato y la fotografía comomedio
,
en conjunto articulan
los componentes de un dispositivo dado para la fijación de la realidad; o más
valdría decir
,
para la fijación de la memoria que sostiene la realidad
,
en un uso
instrumental de certificacióny afirmación. Pero en lamediacióndigital
,
debido a
las características que le son connaturales
,
–en flujo– la performancia que busca
la densificación
,
no tiene otra alternativa que interponer la imagen como una
barrera de protección. Una estructura en capas que se desgasta tan rápido como
aparece. Espor esoque enFacebook (el álbumde las caras)
,
enInstagram(el álbum
de instantáneas) y enWhatsApp (el álbumde loque vapasando)
,
las imágenes del
yo soy/yo estoy
,
se sucedenpormiles
,
enuna demanda que podría ser contada en
la unidad de medida de “las imágenes por segundo”
,
automatizando la captura
y la emisión para que ambas ocurran con un solo clic
,
en una carga ubicua
,
en
tiempo real y perentoria (y lábil). Es de esta manera que se enfrenta la tarea de
neutralizar el efectodisolutoriodelmedio. Pero
,
siendo como es un referente sin-
tomático
,
el gestodeprotecciónsolamente sirvedepaliativoy enúltima instancia
como otro efecto: el efecto placebo
,
que también cumple el propósito de curar y
remediar; pero en lamisma lógica de los placebos farmacológicos
,
demostrando
,
o por lo menos sentando la sospecha
,
que el mal no era tal y que el diagnóstico
del síntoma revelabamás al instrumento de valoración y al sistema de respaldo
,
que a la “enfermedad” que pretendía poner en evidencia.
Por eso no se podría afirmar que la imagen digital (omejor la digitalización
de la imagen
,
que se traslada a una digitalización de la realidad) haya tenido la
culpa que se le endilga en la percepción precaria y endeble de la realidad que
hoy se usa como sentencia del sino de los tiempos. Es cierto
,
¿quién no ha senti-
do vértigo al enfrentar la velocidad en el flujo de las imágenes que enmillones
de bits nos acechan desde la impasividad de la pantalla del dispositivo en uso?




