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Pero debe advertirse (e insistirse) que no se trata
de una cadena de juicios para la posterior anun-
ciación del destino trágico que se cierne. Como
se advirtió
,
tales apreciaciones ocurren por el
uso de un sistema de valores que se resiste a
ser superado.
La digital es también una estructura de pen-
samiento que exige correspondencia. Para se-
guir con los conceptos
,
el pensamiento es afecta-
do bajo la presión de una carga de bits de infor-
mación
,
tanto más saturada como difusa
,
lo que
demanda una gestión –de la información– que
no podría calificarse de más exigente o comple-
ja
,
sino que ofrece otras variables que se le su-
man. Entre ellas y tal vez lamás subversiva
,
la de
cambiar el rol de receptor pasivo
,
por la de emi-
sor y generador de contenidos. El recordar
,
el
memorizar
,
el almacenar los datos
,
en la forma
que tradicionalmente se adopta para su uso en
los esquemas de apropiación
,
ya no puede ma-
niobrarse de la misma manera en los entornos
digitales; la sobreescritura
,
la hipertextualidad
,
el escaneo
,
el tiempo real
,
la edición no lineal
,
son algunas de las novedades que la digitaliza-
ción ha inventado para un manejo
,
no necesa-
riamente más eficiente de los datos
,
sino
,
abier-
to a una interacción que se torna
,
no sólo activa
sino activista. El rasgo que más potencialidades
de instrumentación política reporta.
Que este libro
,
una tecnología que la digitali-
zación ha redefinido de manera tan dramática
,
se llame Tarjeta dememoria /Memory card
,
bus-
ca sentar un punto de intersección en el filo de
los usosmás contemporáneos de la imagen foto-
gráfica
,
tratando de superar la paradoja que tan
sólo con el uso del contenedor se hace evidente.
Es un repositorio dememoria que históricamen-
te ha sido usado como instrumento de fijación –
el libro–
,
el menos frágil (además de la memoria
biológica) que la especie ha usado para acumu-
lar el caudal de su conocimiento. El mismo que
comparado con el flujo de datos en las redes di-
gitales (e incluso de las tarjetas dememoria) ape-
nas se publica ya pareciera haber sido rebasado.
Por eso vale la pena resaltar dos asuntos centra-
les en la urdimbre que se cierne entre los distin-
tos capítulos y que justifica recurrir a una tec-
nología “vieja”. Uno tiene que ver con un matiz
metodológico
,
que justamente ha permitido el
afloramiento de muchas de las derivas concep-
tuales en discusión. Nombrado así “matiz meto-
dológico”
,
no quiere minimizar o subestimar el
alcance de su aplicación
,
sino ubicarlo también
enmedio de la discusión como un artificio (para
muchos apócrifo) que surge en tiempos recien-
tes para bautizar una forma de aproximación a
medio camino entre la investigación formal y la
creación artística. Se trata del paradigma meto-
dológico de la investigación-creación.
Continuando no ya con el síntoma sino con el
síndrome
,
es revelador que la instancia de valida-
ción para los procesos de investigación nacional
(Colciencias) haya incorporado en los términos
de referencia para el evento de evaluación
2016
justamente la obra artística y el concepto de in-
vestigación-creación entre sus parámetros de re-
conocimiento. Deslinde en la fijaciónde la autori-
dad en la construccióndel conocimiento también
empujado bajo la presión que losmedios lábiles y
líquidos han ejercido en los ámbitos académico
(formal) y en las instancias donde se regula la po-
lítica pública.




