Bernardo Villar
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Flujos comunicativos cotidianos como experiencia artística.
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ta radical e innovadora en el uso de este medio
para la acción artística
,
donde en la búsqueda
por desmontar las fórmulas impuestas de crea-
ción de identidad y de la castración de las posibi-
lidades políticas
,
se intenta una reconfiguración
de lo sensible.
Intimidad
acaba por convertirse
en una conciencia crítica frente a lo que es im-
puesto y a lo que mantenemos vigente como si
fuese lo apropiado o lo correcto. Todo ello me-
diante una sencilla acción
,
la cual podríamos ca-
lificar
,
sin duda
,
de arte
2
.
0
.
De todos los artistas que hemos citado aquí
podríamos decir lo que señalaba McLuhan
(
2009
)
,
que “(…) el artista capta el mensaje del de-
safío cultural y tecnológico décadas antes de que
se produzca su impacto transformador
,
pero no
por ser un adelantado a su tiempo
,
sino porque
es consciente del presente” (p.
93
).
Para que la sociedad de la información se
convierta en una sociedad ideal
,
de toma
de decisiones voluntarias y para evitar ese
temible Estado que anticipó Orwell
,
depen-
demos de la forma de administración que
se adopte para la producción de informa-
ción (Masuda
,
1984,
p.
102
).
¿Y entonces qué conclusiones podríamos sacar
de todo esto? ¿Cuáles serán definitivamente las
repercusiones del uso de estas nuevas tecnolo-
gías? ¿Qué papel tendrá el arte? ¿Y la política?
¿Aumentará el control social por parte de los
concentradores de información o por el contra-
rio el carácter agencial del individuo con una
identidad política en red? ¿Será como dice Ma-
suda (
1984
)
,
una oportunidad la “rebaja” de la
privacidad para un giro hacia lo político
,
o sea
hacia una democracia participativa? ¿O tal vez
todo evolucionará hacia una sociedad de control
más individualista ymenos democrática? ¿Dón-
de están las claves para que la tecnología de la
información nos ayude en nuestra identidad y
en lo social? ¿Por qué redes sociales
2
.
0
privadas
y no públicas? ¿Dónde está la trampa? ¿Socializa-
remos realmente el
2
.
0
para ser individuos libres
y fortalecer así la democracia o en un intento por
conservar la privacidad nos convertiremos
,
por
el contrario
,
en esclavos
,
falsamente anónimos
,
para los nuevos detentadores de la información
y por tanto del poder? Indagar
,
reflexionar e in-
tentar resolver estas preguntas
,
sin duda
,
es la
tarea política de nuestra época




