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Traducción y desplazamiento del medio

terísticas formales similares

,

zonas idénticas. Son

como códigos

qr

hermanos

,

mellizos tal vez

,

que

nacieron conminutos de diferencia y sonmuy se-

mejantes

,

pero no idénticos.

We are family

,

dicen.

El “Código raro”, ¿y eso qué es?

La referencia de la serie a lo

queer

por el título

queer code

,

juega con el nombre de los códigos

qr

y su pronunciación en inglés

,

vinculando

las pinturas y los códigos con el contenido que

enlazan (algunos de esos códigos direccional

a performances o video-performances que re-

flexionan sobre la identidad genérico-sexual

,

las

tecnologías de producción de subjetividad con-

temporánea

,

sus desvíos e insubordinaciones de

la norma heterosexual). Pero también el

Q(uee)

R code

remite a lo raro o extraño de su visuali-

dad

,

el enigma del signo

,

a lo que comentaba la

gente en la calle o en el metro: ¿Y esos cuadra-

ditos negros qué son? La pregunta no es banal;

podríamos responder “es un código

qr

,

incluso

explicarlo

,

contar su historia

,

pero volveríamos

simplemente a la lógica general. El enigma y el

riesgo del código

qr

es su particularidad

,

el no

saber a ciencia cierta qué nos encontraremos

más allá del código.

Interpretar el arte conceptual como

acto de decodificación

Poner en escena una suerte de parodia de la idea

de obra de arte como objeto material más o me-

nos enigmática que contiene una serie de signos

que deben ser decodificados o interpretados por

un espectador. Constituir la obra como un có-

digo imposible de ser descifrado por la mente

humana. ¿Qué hacer

ante la imagen

de un código

qr

,

su presencia? Arte elitista

,

pues solo puede

ser decodificado recurriendo a una tecnología

de descodificación presente en aparatos como

los

smartphones

(que en Chile en

2011

llegaron al

30

% de los usuarios de celulares)

,

esto significa

que un

70

%de los chilenos no puede decodificar

estas pinturas –al menos en su operatividad de

código– quedando reducidos a su experiencia es-

tética

,

esto es

,

la apreciación visual de la cita a la

abstracción geométrica expresada en el laberin-

to de cuadrados blancos y negros. Sin embargo

,

esa cifra crece cada vez más. Cada vez más chile-

nos pueden interpretar mis cuadros debido a los

tratados de libre comercio con países asiáticos

,

al intercambio de cobre

,

salmones y cerezas por

televisores y

smartphones

a bajo costo.

Más acá y más allá del código

Estamos ante el problema de la referencialidad

y la representación como una serie de despla-

zamientos de obra en obra (del mismo autor) y

de soporte en soporte

,

produciendo relaciones

de competencia y originalidad entre el “corpus

de obra” de un artista. Los

qr

codes

fueron ini-

cialmente pensados como simples mediadores

de información. Devolvernos al momento afec-

tivo-reflexivo de la contemplación estética. De

la misma manera

,

manifestar el quiebre de la

autonomía unitaria de la obra de arte. ¿Qué es

lo que nos debiera importar de todo esto? ¿Acaso

el laberinto de cuadrados negros y blancos

,

su

cita a los geométricos

,

a Mondrian

,

a Malevich?

¿O más bien a los textiles precolombinos? Los