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Paula Andrea Acosta

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Lo irrepetible y lo reiterado

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somos

en la imagen fotográfica

,

posibilitado por

la fragmentación

,

la planimetría

,

la aplicación

de filtros que homogenizan y suavizan la piel

,

estilizan facciones

,

corrigen toda imperfección o

simplemente sea el gesto

,

la pose en sí

,

provoca-

da y ensayada como puestas en escena que con-

figura un “glosario del cuerpo” (Goffman citado

porMartínez

, 2004

)

,

donde las señales corporales

no verbales influyen decisivamente en cualquier

instancia de la percepción.

Subyacente a esta mirada de

,

se encuentra

un

yo

genérico permeado por los discursos totali-

zadores en relación a la salud y la imagen

,

prove-

niente de regímenes normalizados sobre el cuer-

po y su apariencia. Evidentemente

,

el narciso

contemporáneo es un cuerpo configurado como

mercancía que redunda en las estéticas antien-

vejecimiento

,

en la instauración del poder desde

la sexualidad que reproduce mayoritariamente

tipificaciones estandarizadas sobre lo femenino

y lo masculino. El narciso se sume mediante la

fotografía en el artificio

,

en el enmascaramiento

de las probabilidades de lo bello.

El escrutinio al cuerpo como parte de la ex-

periencia narcisista

,

evidencia el cambio respec-

to a formas convencionales de representación

establecidas en la fotografía del álbum familiar

,

fundamentadas en un principio unitario

,

tota-

litario y armónico visible en la composición (a

excepción de los errores en la toma

,

comunes

en la práctica aficionada)

,

a la obsesión contem-

poránea por el detalle

,

los puntos de vista insos-

pechados

,

la visión descentrada y los planos en-

trecortados. La variación en los estándares com-

positivos por parte del común

,

demuestra tanto

el cambio en la relación cuerpo-dispositivos fo-

tográficos

,

como un nuevo régimen de la visión

donde las formas de ver

,

entender y producir

imágenes se encuentra filtrado por referentes

mediáticos

,

cinematográficos y televisivos

,

por

la estética del videoclip e incluso la misma ex-

perimentación fotográfica en el campo del arte

desde la década del

70

. Así se puede entender

que el régimen imperante

,

no pertenece exclu-

sivamente a la experiencia digital

,

sino que re-

úne décadas que a su vez conllevan sus propios

precedentes

,

donde otros medios tecnológicos y

de representación han cambiado de forma suce-

siva

,

trascendental y casi imperceptible los mo-

delos de la visualidad

,

y por ende la manera en

que nos relacionamos y producimos nuestras

propias imágenes.

Curar y museografiar desde

las estéticas del sin-arte

En la actualidad

,

nadie cuestionaría el fácil ac-

ceso que tenemos al mundo de la imagen tanto

como productores

,

como en lo referente a la

consulta y construcción de todo tipo de archivo.

El acceso a través de motores de búsqueda y las

posibilidades que las interfaces de ciertas redes

sociales establecen en términos de almacena-

miento

,

(re)clasificación

,

visualización y sociali-

zación de contenido que responde a búsquedas

e intereses simbólicos o formales particulares

,

nos constituye en gran medida como coleccio-

nistas y curadores

amateurs

en red

,

insertos

en las dinámicas propias de la cultura visual

contemporánea.

Unode los aspectosmás interesantes en cuanto al

manejo del archivo es la tendencia creciente a la