Camilo Zambrano Proaños
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De lo sacro a lo profano
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Martín Lutero
,
uno de los padres de la Reforma
Protestante
,
al ver que la palabra de Dios la po-
seían solo los administradores de la fe católica
,
escribió las
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tesis que condenaban las malas
prácticas de la Iglesia; tesis que
,
gracias a la im-
prenta
,
en poco más de dos meses ya circulaban
por todo el Imperio prusiano. Así como también
su traducción de la biblia del latín ayudó a la
consolidación de la lengua alemana
,
siendo el
primer libro en reproducirse por miles
,
para ha-
cer posible el acceso al conocimiento y promo-
ver la propia interpretación de las escrituras sin
la mediación de la Iglesia católica. La moderni-
dad empezó a tomar forma en las imprentas
,
con
cada tiraje de libros se abría la posibilidad de
pensarse el mundo desde la propia subjetividad:
La imprenta de Gutenberg
,
primera máqui-
na de producción seriada y nada menos
que de libros para ser leídos por un mayor
número de personas e iniciar con el tiempo
una revolución democrática: el público
podrá leer por sus propios ojos y no por lo
que el sacerdote o el letrado le leerían en el
auditorium
. En el Medioevo el libro era un
objeto para leer en voz alta a los incultos
(Silva
, 2006,
p.
103
).
En el siglo
xix
fue la pintura. Todas las vanguar-
dias artísticas fueron
,
en suma
,
un cambio en
el paradigma de la pintura
,
posibilitando otras
formas de hacer
,
distintas al clasicista estilo
propagado durante el Renacimiento
,
que buscó
en su momento copiar la naturaleza lo más fiel
posible. Las vanguardias surgieron por la agita-
ciónmisma de la ilustración y por las pulsiones
que movían a los artistas a pensar el arte desde
otro lugar. Ese cambio en el discurso visual fue el
inicio del arte moderno. Los impresionistas
,
pi-
lares de esta nueva forma de pensar y represen-
tar el mundo
,
fueron sancionados socialmente
por la crítica y en sus inicios fueron rechazados
constantemente de los academicistas Salones de
Artistas. Se organizaron para fundar la
Sociedad
anónima de pintores
,
escultores y grabadores
,
y en
el año
1874
lograron realizar una muestra pú-
blica en los salones del fotógrafo Gaspard-Félix
Tournachon
,
conocido como Nadar
,
conmás de
ciento sesenta y cinco obras de treinta y nueve
pintores. Entre las obras se encontraba la legen-
daria
Impresión: Sol naciente
de Claude Monet
,
de donde tomaría el nombre este movimiento
a causa de la ironía y escepticismo con el cual
el periodista y crítico de arte Louis Leroy se re-
firiera públicamente acerca de la exposición. Y
no fue gratuito que la exposición se realizara en
el salón de Nadar
,
ya que los fotógrafos
,
al igual
que los impresionistas
,
en sus inicios fueron re-
legados de cualquier espacio de circulación y
exposición artístico. La fotografía era considera-
da una mera reproducción banal de la realidad
y pasó mucho tiempo hasta que fuera aceptada
como “arte” antes de ser sancionada y excluida
por toda la crítica. El mismo Baudelaire
,
uno de
los poseedores de la palabra del momento
,
con-
denando la práctica fotográfica señalaba:
(…) Puesto que la fotografía nos da todas las
garantías deseables de exactitud (eso creen
,
¡los insensatos!)
,
el arte es la fotografía. A
partir de ese momento
,
la sociedad inmun-
da se precipitó
,
como un solo Narciso
,
a
contemplar su trivial imagen sobre el metal.
Una locura
,
un fanatismo extraordinario se




