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José Ramón Alcalá Mellado

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Del arte digital al arte de lo digital.

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De lo inofensivo solo brota lo inofensivo,

de lo peligroso brota el pensamiento,

y cuando el pensamiento encuentra el punto

exacto de la forma, surge el momento artístico.

(Sloterdijk, 2003)

Las vanguardias del siglo

xx

pasaron como una

apisonadora sobre los paradigmas artísticos tra-

dicionales. La genialidad y clarividencia indivi-

dual de Duchamp y Beuys

,

y el arte pop y todos

los subsecuentes movimientos

underground

,

tri-

turaron los principios y fundamentos sobre los

que había estado asentado –cómodamente– el

arte y sus prácticas durante los seis siglos que

dieron continuidad al Renacimiento como plan-

teamiento artístico. Lo que aconteció durante la

primera mitad del siglo

xx

preparó el terreno

para que los nuevos planteamientos

,

hasta en-

tonces solo propuestas idealistas y manifiestos

sin conexión con la realidad social y cultural

,

tomaran forma y se popularizarán al entrar en

acción

,

influenciando de forma decisiva al arte

y al artista

,

las tres grandes tecnologías-proceso

,

que aparecen curiosamente al mismo tiempo

,

entre

1961

y

1963

: la cámara de video portátil

,

la

fotocopiadora y el ordenador gráfico. Las pro-

puestas radicales de los artistas herederos de

estos movimientos de las vanguardias artísti-

cas sobre la aplicación y el concepto utilitario

respecto a estas tres tecnologías fundamentales

de la segunda mitad del siglo

xx

,

se fueron su-

cediendo sin solución de continuidad

,

dejando

sentir su influencia a lo largo de todo el siglo

xx

,

implementando la nueva cultura digital actual

al conseguir finalmente el desmantelamiento

completo de los paradigmas que sustentaban el

pensamiento artístico desde que fuera puesto

en funcionamiento por la cultura renacentista.

Si esta “nueva historia” del arte comienza a

principios de los años sesenta del siglo pasado

,

significa que ya ha transcurrido medio siglo de

desarrollo y consolidación de la cultura actual.

Es

,

por tanto

,

momentomás que pertinente para

preguntarse dónde estamos hoy día. La tenden-

cia actual a regresar al objeto

,

a la manualidad

,

a lo analógico

,

demuestra que la excitación de

la novedad ha sido ya superada. Que los actores

principales de la nueva cultura y de la práctica

del arte son ya ciudadanos nativos digitales que

no poseen esa idea mitificadora hacia la tecno-

logía electrónica

,

y que estos han sido ya educa-

dos para colocarsemás allá de la fascinación por

el

gadget

y el deslumbramiento ante la potencia

del ritual mágico que provee todo nuevo dispo-

sitivo

,

todo nuevo proceso técnico del represen-

tar ante un espectador desinformado

,

tal y como

han venido realizando las diferentes puesta en

escena de las artes electrónicas.

¿Dónde estamos pues ahora mismo? Esta

cierta perspectiva histórica que

,

por fin

,

posee-

mos frente a la nueva cultura

,

que se ha ido im-

plementando y desarrollando durante la transi-

ción del siglo

xx

al

xxi

,

nos va a permitir ahora

analizar con cierta precisión qué significa “lo di-

gital”

,

más allá de la espectacularización que nos

ofreció su novedad

,

su período primitivo.

Los teóricos que analizaron esta primera épo-

ca primitiva y pionera del arte digital (entre los

que yo mismo me encuentro) –a saber

,

Ascott

,

Manovich

,

Weibel

,

de Kerckhove

,

Negroponte

,

Moles

,

Foresta

,

Virilio

,

Baudrillard

,

Bauman

,