Historia[s] y mediaciones estéticas
Figura 4. José Ramón Alcalá. En el jardín blanco.
Valencia. 2007
Aclarado este aspecto
,
volvamos a la interesante aportación de la creación de es-
tos términos –símbolos– para la gramática del arte digital. Detengámonos pues
a realizar algunas consideraciones sobre el término y el existir –por haber sido
nombrado– del ser digital. Una vez concebido el término
ser digital
,
asimilado
y gestionado este con notable éxito para abrir el estudio de la circunstancias
y cualidades de la situación del arte digital en el escenario actual
,
resultaría
preciso abordar ciertas aclaraciones
,
reflexionando sobre que
ser digital
es un
término
,
un nombre. Hasta este momento
,
tanto el
ser nativo digital
como el
ser analógico
son convenciones culturales
,
conceptualizaciones sin correspon-
dencia con ningún ser humano
real
,
como cualquier otra catalogación del ser.
Todo lo real padece de contaminaciones
,
mestizajes
,
continuaciones y muta-
ciones
,
que dan lugar a la evolución –no necesariamente la mejor– del ser (en
este caso nos centramos en el ser nativo digital)
,
que es continente y a la vez




