Historia[s] y mediaciones estéticas
ción de hipertextualidad e hipermedialidad na-
rrativas. Como tampoco puede hacerlo respecto
a vivir en ese permanente estado de hibridación
que le proporciona la gestión cotidiana de estos
pares duales contradictorios de la condición del
ser como digital. Como afirma Ollivier Dyens en
La realidad híbrida
,
su fundamental texto intro-
ductorio al catálogo general del festival
Ars Elec-
tronica
,
celebrado en Linz (Austria)
,
en
2005
:
¿Qué es lo digital sino una potente arma
de hibridación
,
contaminación y disemi-
nación? ¿Una que borra cualquier noción
de génesis
,
que se desarrolla en capas y en
estratos
,
que elimina toda posibilidad de
delimitación clara
,
que propone una in-
terpretación no-sensible del mundo que le
circunda? (p.
48
).
De esta forma
,
el ser digital que crea
,
que produ-
ce arte
,
parte necesaria e irrenunciablemente de
esta nueva condición híbrida que transfiere al
concepto mismo de la práctica artística. Condi-
ción artística que el propio Dyens (
2005
) describe
por primera vez en la Historia del Arte con toda
precisión y nitidez:
Lo digital simula el mundo
,
lo imita
,
pero
no está ligado a él porque
,
dado que uno
puede encontrar rastros de la realidad
biológica en una pieza artística analógica
(fotografías
,
pinturas
,
libros
,
etc.)
,
el origen
de la representación digital descansa en la
irrealidad del lenguaje binario. A través de
este
,
el contexto real del mundo pierde sus
dimensiones biológicas y se convierte en
meras estructuras de información. El arte
digital es la representación sin medios ni
materialidades (ya que este es accesible a
través de la fina capa de fotones que confi-
guran la pantalla)
,
una evanescente e insus-
tancial forma artística que no es
,
en teoría
,
susceptible de la decadencia del tiempo
,
a pesar de ser tan frágil como el polen en
el viento. Lo digital es como la realidad
híbrida: las formas que produce y que nos
permite observar son el resultado de invi-
sibles interacciones y enmarañamientos.
(…) El arte digital
,
como la realidad híbrida
,
es infinitamente multiplicable
,
pero está
exento de todo linaje (pues ninguna ca-
racterística permite distinguir el original
de sus copias). Por tanto
,
el arte digital no
puede aspirar a la narrativa clásica dado
que no es ni centrípeto ni casual
,
por lo que
no puede ser relacionado con un tiempo y
espacio específicos
,
ni ligado a geografías o
culturas particulares. El arte digital
,
como
la realidad híbrida
,
es la expresión de la
desterritorialización. No puede reclamar
territorio
,
ni delimitación de territorio
,
ni
poseer un espacio ni una geografía
,
no po-
see un lenguaje particular. Ambos son ina-
sibles e infijables
,
inciertos y quebradizos.
En el arte digital
,
como en todas las artes
,
oímos
,
vemos y percibimos las fuerzas de la
melancolía y de la desesperación
,
algunas
veces placenteras y erotizadas
,
que impreg-
nan todos los comportamientos humanos.
Pero el arte digital nos ofrece estas a través
de la desterritorialización de su narración
,
a través de un discurso desprovisto de ori-
gen y casualidad
,
libre de las delineación
del tiempo
,
el espacio y la historia contada.




