José Ramón Alcalá Mellado
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Del arte digital al arte de lo digital.
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El trabajo del arte digital no cuenta una
historia
,
susurra
,
ofrece instantáneas
,
som-
bras abocetadas; no narra demasiado por
cuanto que espera los rumores distantes
del mundo
,
actualizándolos (p.
48
).
Sin embargo
,
estas importantes y certeras ase-
veraciones que Dyens pronuncia en el momento
culmen de la celebración de lo digital
,
parecen
ya condiciones propias de otra época
,
ya supe-
rada. Porque ahora
,
casi una década después
,
lo
digital lo ha contaminado todo
,
ni la realidad ni
nosotros mismos podemos ser comprendidos
,
podemos simplemente “ser” fuera de la condi-
ción digital. Es por ello que ya no tiene ningún
sentido
,
al menos como algo diferenciador
,
es-
pecífico
,
que produce relevancia
,
significación
identitaria
,
hablar de arte digital. Todo arte que
se produce hoy
,
toda creación artística es digital
o no es. Lo es por sus dispositivos
,
herramientas
y procesos productivos
,
lo es por su naturaleza
pensante
,
lo es por el contexto del que parte
,
en
el que se desarrolla y para el que se produce. Si
la declaración “arte = vida” marcó el inicio del
pensamiento artístico posmoderno
,
esa “vida =
ocio” en que hoy se ha transformado
,
exige que
produzca un arte que le dé forma y substancia.
Así pues
,
si
,
a comienzos de la segundamitad del
siglo
xx
,
el artista abría las puertas de su taller
para que entrara la vida
,
que era huella directa
y crónica performativa de su nuevo arte
,
hoy
,
el artista altermoderno
,
semionauta e interpre-
te-decodificador de Bourriaud (
2009
)
,
abre la
“nube” de su atelier transformado en
medialab
al ocio
,
para que sus problemáticas impregnen
la práctica artística.
Si el arte pierde ahora el que había sido su rasgo
identificativo por la pérdida de efecto de su con-
dición instrumental
,
solo le queda regresar a sus
orígenes
,
a su condición fundamental
,
su natu-
raleza simbólica. Y esta implica necesariamente
una nueva atención al contenido: el relato
,
en
términos simbólicos pero desmaximalizado
,
que
da lugar a las micronarrativas de carácter poéti-
co o político
,
en las que lo digital es ya condición
previa
,
no rasgo diferenciador.
Es pues hora de pasar página y de re-escribir –
si no escribir por primera vez– laHistoria del Arte
de la época digital
,
esa en la que
,
por un tiempo –
incipiente y primitivo– pude ser “arte digital”.




