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Javier Mauricio Vanegas

|

Portarretrato neobarroco

202

203

la teoría de rizoma

,

la teoría de fractales

,

las es-

tructuras disipadoras

,

o la teoría del caos

,

entre

otrosmuchos; se presentarían como lo que Seve-

ro Sarduy (citado por Calabrese

, 1986

)

,

identificó

como concepto de recaída

:

Estudiando el barroco

,

Sarduy ha relacio-

nado

,

en efecto

,

aspectos de la ciencia y del

arte

,

y ha llegado a la conclusión de que

,

por

ejemplo

,

la forma del descubrimiento de

Kepler de la órbita elíptica de los planetas no

es dispar de la que subyace en las obras poé-

ticas de Góngora o en los cuadros de Carava-

ggio o la arquitectura de Borromini (p.

26

).

Lo que Calabrese sustenta en este punto es que

en todos los períodos tiende a existir este tipo

de brotes análogos los cuales identifican formas

aglomeradoras de pensamiento entre sistemas

dispares

,

lo que en resumidas cuentas es el foco

de interés del autor

,

es decir

,

el definir y clasificar

el gusto subyacente que diferencia a nuestra épo-

ca del período modernista (comprendiendo que

en el neobarroco se contraponen) y asiste ante

a la pérdida de la integridad

,

la globalización

,

la

sistematización ordenada a cambio de flujos de

pensamiento en donde predomina la inestabili-

dad

,

la polidimiensionalidad y la mutabilidad.

Con la intención de evidenciar las relacio-

nes insospechadas

,

uniones y redes no imagi-

nadas de las que habla Calabrese

,

es necesario

mencionar que la fotografía desde sus orígenes

sucumbió ante las características predominan-

tes del período moderno. El dispositivo fotográ-

fico comomáquina de la visión respondía clara-

mente a procesos de reproductibilidad

,

lo cual

se contrapone a la construcción de la imagen re-

nacentista; es decir

,

su valor de objetividad ra-

dica precisamente en su función

,

desligada de

la mano del artista. Desde esta perspectiva

,

se

anunciaba tempranamente la masificación de

la imagen fotográfica como cita a continuación

Walter Benjamin (

1989

) anticipando la conquis-

ta de la ubicuidad:

Al igual que el agua

,

el gas y la corriente

eléctrica vienen a nuestra casa desde lejos

para responder a nuestras necesidades me-

diante un esfuerzo casi nulo

,

así también

nos abasteceremos de imágenes visuales o

auditivas que surgirán y se desvanecerán al

menor gesto

,

casi a una señal. (Valéry. cita-

do por Benjamin

,

1989

).

Teniendo en cuenta que esta acotación fue

planteada hacia

1936

me parece pertinente re-

flexionar sobre el condicionamiento al que nos

hemos visto inmersos frente a los sistemas de

comunicación que conforman nuestro día a día.

Pareciera que no requiere cuestionamiento el

simple hecho de sentarse frente a un televisor

y pasearse de unas imágenes a otras de diferen-

tes latitudes del mundo

,

o pensar en la pérdida

del aura de la obra de arte (Benjamin) como

consecuencia de los medios de reproducción

mientras tenemos la posibilidad de desplazar-

nos por distintas colecciones de los museos de

arte interactivos tan solo moviendo el

mouse

de un computador. Esta increíble sensación de

ausencia se ha convertido en la manera en que

comprendemos la realidad que nos rodea; este

tipo de inmaterialidad es la que podríamos asig-

nar a la imagen digital como claro síntoma del

período posmoderno.