María José Casasbuenas Ortiz
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Maldito “feisbú”.
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las sociedades actuales. Si bien
,
un
corpus
im-
portante del trabajo en este campo se ha cen-
trado en la producción de etnografías visuales
(cine etnográfico)
,
sobre el que existe un copio-
so desarrollo tanto teórico como metodológico
(Ardèvol
, 2006
; Nichols
, 1997
; MacDougall
, 2006
;
Ruby
,
2000,
2007
)
,
es importante tener en cuen-
ta que “La antropología visual ha comenzado a
repensarse en relación a diversos modos de re-
presentación y de experiencia que van más allá
de los films” (Gutiérrez
, 2012,
p.
101
) encontran-
do en los entornos digitales
,
un escenario inte-
resante para “abordar la experiencia humana
como una experiencia multisensorial y sines-
tésica definida por la yuxtaposición de diversas
dimensiones de sentido” (p.
110
). Es por ello que
las fotografías presentes en internet como las
tecnologías materiales en sí mismas pueden ser
objeto de estudio al igual que herramientas de
exploración e indagación para la investigación
social (Gutiérrez
, 2012
; Estalella y Ardévol
, 2010
).
Anteriormente me referí al lugar que tiene
la experiencia entendida como un proceso en la
constitución de los sujetos sociales
,
sin embargo
es importante en este punto aclarar que si bien
este trabajo se proponía indagar el lugar de la
experiencia en la producción de subjetividades
de género de las mujeres que participaron en el
estudio
,
en relación con su experiencia de la fo-
tografía en Facebook
,
también me interesó mi
propia experiencia en tanto que investigadora
,
y por ende
,
sus efectos sobremi propia subjetivi-
dad. En este sentido fue evidente que
,
a medida
que avanzaba y establecía conexiones con nue-
vas redes en la etapa exploratoria de este pro-
yecto que duro seis meses y fue realizada en el
segundo semestre de
2011,
la desconfianza que
sentía respecto a las redes sociales virtuales fue
desvaneciéndose y mi actividad en la platafor-
ma cambió sustancialmente
,
no solo pasabamás
horas conectada
,
también comenzaron a ser
más constantes las publicaciones en mi perfil y
las interacciones con mis contactos en la red
,
lo
cual produjo un cambio en mi mirada respecto
a lo que allí pasaba.
Ahora bien
,
Adi Kuntsman (
2004
) observa
cómo el ciberespacio ha sido concebido como
un espacio en sí mismo distante y diferente
,
es
decir
,
exotizado. Un ejemplo de ello sería la me-
táfora de
cyberia
utilizada por Arturo Escobar
(
2005
)
,
la cual a mi modo de ver
,
hace referencia
,
a los territorios inhóspitos de Siberia que están
fuertemente asociadas a la exclusión y la repre-
sión política en la antigua Unión Soviética. Esta
exotización para Kuntsman evoca las nociones
de viaje y de distanciamiento del investigador
que han sido centrales para la antropología y el
conocimiento etnográfico y resalta cómo el ci-
berespacio nos invita a problematizar la noción
de campo y su localización en lo virtual. Por ello
,
esta autora explora y problematiza el concepto
de
home
,
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que desde una perspectiva tradicio-
nal y en relación con viaje
,
sería el lugar al cual
regresa el investigador a decantar sus análisis
y producir sus resultados y que
,
en el caso de la
etnografía virtual deviene el lugar de investiga-
ción y de permanente negociación. La pregun-
ta para ella es entonces
,
¿cómo el
home
debe ser
imaginado
,
definido y negociado? Retomando
las críticas que desde la antropología feminis-
ta y decolonial se han efectuado
,
propone que
el ejercicio de la etnografía virtual es
homework
,




