María José Casasbuenas Ortiz
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Maldito “feisbú”.
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al cuerpo
,
que conforma una manera de subjeti-
vación particular y localizada que se impuso en
Occidente en los tres últimos siglos (Sibilia
, 2009
).
Esto fue central para la organización del espacio
social y su división entre una esfera pública y
otra privada
,
que culminó en el siglo
xix
,
umbral
incierto que es resultado de una idea burguesa
que configura las experiencias de los sujetos en
la modernidad. Esta división respondió según
Norbert Elías (
1998
) a la privatización de diferen-
tes aspectos de la vida del proyecto civilizatorio
en el cual el control de las pulsiones
,
así como de
la emotividad y del pudor
,
serían reservados al
espacio de lo íntimo
,
donde no habría una inter-
vención directa del Estado. Es así como se esta-
blecería una relación particular entre lo íntimo
,
como espacio del yo individual
,
junto con lo do-
méstico y lo privado
,
diferenciándose del ámbito
público
,
asociado a lo político y a lo social
,
res-
pondiendo de esta manera a las formas de sen-
sibilidad burguesas
,
regidas por una concepción
dualista del mundo: mente-cuerpo
,
razón-senti-
miento
,
masculino-femenino
,
exterior-interior
,
que definirán a su vez los límites de lo posible
,
de
lo permitido
,
de lo visible.
Es por ello que la intimidad
,
al igual que el
género y el sexo
,
parecería ser una condición
a
priori
del sujeto
,
y no un efecto de su producción
y
,
al igual que la diferencia y la sexualidad
,
tam-
bién está regulada por unos regímenes –escó-
picos– específicos. De esta forma
,
lo que se está
produciendo en la actualidad es una transfor-
mación de las formas de autoconstitución del
yo
,
que se desplazan desde el interior al exterior
reconfigurando los límites de la visibilidad del
sujeto. En este desplazamiento surge un interés
creciente por la intimidad
,
que se espectaculari-
za como resultado de la mercantilización de la
vida misma
,
en unmundo de apariencias donde
se ha producido un desplazamiento importante
del
ser
al
tener
,
y que en la actualidad
,
se preocu-
pa sobre todo por el
parecer
(Sibilia
, 2009
).
Sin embargo
,
no hay nada más público que
lo privado
,
como bien remarcan Lauren Berlant
y Michel Warner (
1998
). Estos autores
,
observan
cómo la ideología de Estado y las políticas con-
temporáneas –estadounidenses en el caso estu-
diado por estos investigadores–
,
fundamentadas
en cierta nostalgia por los valores tradicionales
y de carácter heteronormativo –por ejemplo
,
en
la noción de familia nuclear– que regulan e in-
tervienen en la organización pública del sexo
–entre otras regulaciones sociales– promueven
su privatización. Por consiguiente
,
las institucio-
nes económicas y sociales participan activamen-
te en la creaciónde cierta nociónde lo público
,
así
como de sus públicos
,
dando forma y organizan-
do las prácticas de reproducción social median-
te la invisibilización de los procesos de exclusión
que en ellas operan. De esta forma se observa que
la intimidad y sus políticas están estrechamen-
te vinculadas con el pensamiento heterosexual
,
que parte de una división entre la vida personal
,
el trabajo
,
la política y la esfera pública
,
estable-
ciendo un vínculo directo entre la intimidad y la
vida personal que incluye la sexualidad.
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Y aun-
que en los discursos políticos siempre se apela
al respeto y la libertad de los individuos en rela-
ción con la vida personal
,
las instituciones socia-
les y económicas benefician y promueven conti-
nuamente la reproducción social instaurada por
la normatividad heterosexual.




