María José Casasbuenas Ortiz
|
Maldito “feisbú”.
94
95
grupo
,
aceptar una invitación de amistad o usar
una aplicación
,
comentar una imagen o un esta-
dode un contacto
,
pues cadauna de ellas intervie-
ne y produce continuamente los límites siempre
fluctuantes e inestables de la visibilidad que los
sujetos tienen en la plataforma.
La arquitectura de este portal invita a contar
la historia personal a manera de biografía
,
idea
reforzada desde la introducción de la aplicación
Timeline: “En tu biografía puedes compartir y
destacar tus publicaciones
,
así como los aconteci-
mientos importantes. Aquí puedes contar tu his-
toria desde el principio
,
hasta lamitad
,
hasta hoy
mismo” afirman sus desarrolladores. La emer-
gencia de un
espacio biográfico
(Arfuch
, 2010
) don-
de la vida particular
,
la experiencia individual y
la intimidad se constituyen como ejes centrales
de la interacción
,
es un proceso que responde a
cierta necesidad de dejar huella y rastros hacien-
do énfasis en la singularidad de la experiencia
,
impulso que tiene sus raíces en la búsqueda de
trascendencia. Este espacio se ha materializado
a lo largo de la historia en la producción de auto-
biografías
,
confesiones
,
memorias y correspon-
dencias entre otras formas narrativas
,
que cons-
tituyen las
tecnologías del yo
(Foucault
, 1990
)
,
tec-
nologías que articulan relaciones de producción
,
de significación y de poder.
Leonor Arfuch argumenta que
,
la crisis de la
modernidad –de sus relatos universales y uni-
versalizadores– y con ella
,
el descentramiento
del sujeto moderno
,
promoverá la emergencia y
valorización demicrorrelatos
,
historias de vidas
particulares
,
autonarraciones de carácter hete-
rogéneo que transformarán de manera signifi-
cativa la valoración de los individuos sobre su
propia vida y por consiguiente
,
la interrelación
con los otros. En el nuevo escenario de la socie-
dad red
,
donde el ejercicio del poder se ha despla-
zado de un ejercicio disciplinario a un ejercicio
de control
,
estas
tecnologías del yo
,
de producción
de sí mismo
,
se han refinado a la vez que diver-
sificado
,
siendo las prácticas de representación
–tanto lingüísticas como visuales– y la lucha por
los significados
,
aspectos centrales en este nuevo
contexto de producción cultural. Una evidencia
de la centralidad de las formas biográficas que
hace referencia a la experiencia y la singulari-
dad del yo
,
así como del desvanecimiento de las
fronteras entre lo público y lo privado
,
lo perso-
nal y lo comercial
,
se pone de manifiesto en la
aplicación Museum of me
16
desarrollada por In-
tel en alianza con Facebook para promocionar
sus procesadores en
2011
. Esta aplicación recrea
una visita virtual a un museo a partir de la invi-
tación
Create and explore a visual archive of your
social life
,
que incluye una presentación a ma-
nera de exposición artística
,
organizada en di-
ferentes salas temáticas (
friends
,
photos
,
location
,
words
,
links
,
videos
) cada una de ellas construida
con las fotografías y los comentarios de los álbu-
mes de fotografías que los usuarios han publi-
cado en la plataforma. La visita a la exposición
finaliza con una imagen-mosaico de la fotogra-
fía de perfil que se desvanece en el centro de un
diagrama en forma de constelación finalizando
con la frase
visualize yourself.
Arfuch observa que este espacio biográfico
,
más que una categoría que reúne un conjunto
de formas y géneros narrativos
,
hace referencia
a un escenario móvil donde irrumpen diversos
momentos biográficos y en el cual
,
el sentido de




