Table of Contents Table of Contents
Previous Page  140 / 278 Next Page
Information
Show Menu
Previous Page 140 / 278 Next Page
Page Background

Elkin Rubiano

|

La experiencia sustituida

140

141

considera que la fetichización de la mercancía

es una fantasmagoría que oculta las relaciones

de producción (el trabajo abstracto);

3

pero como

bien lo señaló Jean Baudrillard (

2002

) el valor

de uso es también una relación social

,

es decir

,

aunque Marx no se percató de ello

,

el valor de

uso también está fetichizado

,

no hay una verdad

perdida en el valor de uso.

4

Pero quizás tampoco

haya una verdad perdida en la cosa heidegge-

riana

,

pues tal vez la vasija de los griegos era

ya una mercancía (un objeto) y esa es la razón

por la cual estaba vacía en el centro

,

como ha

indicado Žižek.

5

Ahora bien

,

no quiere decir lo anterior que

Benjamin no vea algunos peligros con la trans-

formación de valor en la época de la reproduc-

tibilidad técnica. Me interesa particularmente

señalar el siguiente: la sustitución de la expe-

riencia por el registro. Se recuerda solo lo que se

graba; recordar ya no significaría “volver a pasar

por el corazón” –según su etimología

re

(de nue-

vo) y

cordis

(corazón)– sino recordar aquello que

ha sido registrado (

recorded).

6

Construcción y sustitución

de la experiencia

La sustitución de la experiencia por el registro es

un tema reiterado en algunos fotógrafos y teó-

ricos. Susan Sontag (

1996

)

,

por ejemplo

,

señala

que si bien la fotografía se ha convertido en una

estrategia para certificar la experiencia

,

su prác-

tica es

,

al mismo tiempo

,

una forma de negarla

(la ambivalencia benjaminiana):

(…) al limitar la experiencia a una búsqueda

de lo fotogénico

,

al convertir la experiencia

en una imagen

,

en un

souvenir

(…) la mayo-

ría de los turistas se sienten constreñidos a

poner la cámara entre ellos y cualquier cosa

notable que encuentren. Al no saber cómo

reaccionar

,

fotografían (p.

20

).

En lugar de actuar

,

contemplar; o mejor aún

,

en

lugar de contemplar

,

registrar. Esta perspectiva

es recurrente en la tradición de teóricos críticos

,

una actualización permanente de la tesis núme-

ro once de Marx (

1975

) sobre Feuerbach: “Los

filósofos no han hecho más que comprender de

diversos modos el mundo

,

pero de lo que se trata

es de transformarlo” (p.

94

). La actualización de

Sontag señala: “Los fotógrafos

,

operando dentro

de los términos de la sensibilidad surrealista

,

insinúan la vanidad de intentar siquiera com-

prender el mundo y en cambio nos proponen

que lo coleccionemos” (p.

92

). El coleccionismo

que se manifiesta en el furor de archivo foto-

gráfico. Aquí se presenta el polo catastrofista en

la relación entre técnica y experiencia: “Fren-

te a las mayores maravillas de la tierra (…) la

aplastante mayoría de la humanidad se niega a

adquirir una experiencia: prefiere que la expe-

riencia sea capturada por la máquina de fotos”

(Agamben

, 2007,

p.

10

).

Una versión del peligro señalado por Benja-

min la encontramos en el crítico de arte Robert

Hugues (

1997

)

,

quien se lamenta sobre la edu-

cación que reciben los estudiantes de arte con

respecto a la adquisición de su capital artístico:

“Nuestros estudiantes de arte condenados

,

como

pollos de granja

,

a una dieta de diapositivas” (p.

467

). Tal vez Hugues tenga razón

,

quizás la ense-

ñanza del arte ennuestros días elimina el encuen-