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Historia[s] y mediaciones estéticas

tro directo con las obras y lo sustituye con la re-

producción de imágenes

,

cuya rutina no es ajena

a los efectos soporíferos de la imagen fragmen-

tada: una sala oscurecida

,

un haz luminiscente

proyectado en la pantalla y el monótono pasar de

una imagen tras otra. No obstante

,

si bien la susti-

tución de la experiencia por el registro es una po-

sibilidad

,

también lo es que con la reproducción

de imágenes se puede dar una apertura de univer-

sos simbólicos

,

el acceso a obras antes enclaustra-

das en los templos sagrados del arte al que solo

tenía derecho de entrada unaminoría.

7

A pesar de la potencia presente en la repro-

ducción digital de obras de arte a las que puede

accederse en tiempo real

,

no faltan los lamentos

por la negación de su recepción aurática. Frente

a la iniciativa Google Art Project

,

no dejan de es-

cucharse algunos reparos. Por ejemplo Juliana

Restrepo

,

directora del Museo de Arte Moderno

deMedellín ha señalado lo siguiente con respec-

to a la presentación de las imágenes en el proyec-

to de Google: “Es un poco inocente. El arte per-

mite ir más allá

,

experimentar. En esto tiene que

ver que las obras sean todas clásicas. Internet da

muchas posibilidades: jugar

,

dibujar

,

interac-

tuar

,

aquí no pasa nada de eso”.

8

En valoraciones

como estas se muestra una animadversión con

respecto a las nuevas tecnologías

,

en este caso

,

las de la información y la comunicación; en al-

gunos casos

,

de hecho

,

se llega a añorar las ahora

viejas tecnologías mecánicas: el piñón del reloj

que deja ver la estructura de su funcionamiento

frente al reloj digital quemuestra un dato sin sa-

ber cuál es su procedencia.

9

Con respecto a la recepción de las imágenes di-

gitales en tiempo real

,

como Google Art Project

,

es

evidente que la cultura visual está transformando

el modo en el que se adquiere la herencia cultural;

enestecaso

,

noestaríamoshablandodeunaadqui-

siciónde lahistoria del arte sino

,

demodomás pre-

ciso

,

de una adquisición de la historia de las imá-

genes del arte que circulan globalmente en tiempo

real: excesivas

,

alteradas

,

mezcladas y apropiadas

,

transformadas y tergiversadas por artistas

,

pu-

blicistas

,

diseñadores y consumidores. La repro-

ductibilidad sobre la que reflexionó Benjamin en

la década del

30

estaba dada en dosis homeopáti-

cas si se la compara con la profusión de imágenes

de nuestros días. De hecho

,

es probable que la re-

productibilidad mecánica no sea el modelo más

apropiado para comprender el modo en el que

nos relacionamos con las imágenes en la actua-

lidad. En lugar de reproductibilidad mecánica

,

productibilidad digital; en lugar de serialidad (que

siempre supone un límite)

,

modificación perma-

nente de las imágenes.

10

Teniendo en cuenta la crítica de Hugues

,

tal vez pueda afirmarse que el aura de la obra

de arte permite

,

propiamente

,

la construcción

de una experiencia

,

pues esta

,

como aquélla

,

es

única

,

irrepetible y auténtica. No puedo tener la

experiencia de otros

,

aquello que puedo consi-

derar mi experiencia sucede una sola vez y

,

una

vez acontecida

,

se ha ido

,

es irrepetible. La expe-

riencia es pretérita

,

siempre remite al pasado y

,

por lo tanto

,

no puede anticiparse una experien-

cia futura

,

así como tampoco puede archivarse

en un dispositivo una experiencia pasada. Aho-

ra bien

,

aunque la experiencia es irrepetible esta

puede transmitirse de boca en boca mediante la

palabra y el relato (la figura central del narrador

en Benjamin).