Elkin Rubiano
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La experiencia sustituida
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azar que en la historia de la fotografía se cons-
tate desde su nacimiento una nostalgia por el
aura triturada y
,
correlativamente
,
las estrate-
gias técnicas para restaurarla: el pictorialismo
fotográfico (la primera versión de Photoshop
,
podría pensarse). Sobre esta ambivalencia entre
la tritura y la recuperación del aura en la foto-
grafía
,
Douglas Crimp
,
señala:
(…) parecería que
,
si bien el marchitamiento
del aura es un hecho inevitable de nuestros
tiempos
,
resultan igualmente inevitables
todos esos proyectos para recuperarla
,
para
intentar que el original y el único resulten
todavía posibles y deseables. Y esto no re-
sulta tan aparente en ningún otro campo
como en el de la fotografía
,
el auténtico cul-
pable de la reproducción mecánica (p.
39
).
El pictorialismo
,
tendencia estética antagónica
del purismo fotográfico
,
se propuso producir
“cuadros fotográficos”. “En
1855
una exposición
de Franz Hanfstaengl en Parísmostró por prime-
ra vez obras con retoque
,
yNadar llegó a decir que
con estas intervenciones manuales se marcaba
una nueva era en el desarrollo de la fotografía”
(Fontcuberta
, 2010,
p.
28
). Tal vez el pictorialismo
es el intento de incorporar la mano del maestro
(única e irrepetible
,
como en la pintura) en el re-
gistro fotomecánico
,
y hacer que aparezca en el
público la sensación de estar viendo una pintura
,
un rastro auténtico en un registro de imágenes
inauténticas. Retrospectivamente vemos esas fo-
tografías no solo como si fueran pinturas
,
sino
de modo más preciso
,
como si fueran pinturas
pompier
,
naive
o
kitsch
. Hoy vemos los cuadros
fotográficos de Henry Peach Robinson
,
quien en
1869
escribió el manual “Propósito pictorial en
fotografía”
,
cargados de amaneramientos y sen-
timentalismo
pompier
. Es la confrontación contra
la inautenticidad de la reproducción fotográfica
,
lo que inspira el proyecto pictorialista; una insa-
tisfacción con respecto al puro registro fotográ-
fico al que algo se le escapa (el aquí y el ahora
,
lo
único
,
lo irrepetible
,
lo auténtico
,
la experiencia
,
en una palabra
,
el aura). El pictorialismo ya es
nostálgico
,
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considera que algo se ha perdido y
trata de recuperarlo de modo sentimentalista.
Una nostalgia de tipo pictorialista sigue pre-
sente en nuestros días
,
pero tal vez su motiva-
ción sea diferente. La nostalgia pictorialista del
siglo
xix
añora la destreza manual del maestro;
la nostalgia visual contemporánea añora el pa-
sado
,
desea hacer memoria mediante la musei-
ficación del presente
,
quiere dejar o dar testi-
monio de un tiempo vivido
,
experienciado. Nin-
guna época ha estado tan interesada por la me-
moria como la nuestra. Andreas Huyssen (
2002
)
,
plantea una paradoja con respecto a ese giro ha-
cia la memoria:
Cada vez más
,
los críticos acusan a la cultu-
ra de la memoria contemporánea de amne-
sia
,
de anestesia u obnubilación. Le repro-
chan su falta de capacidad para recordar y
lamentan la falta de conciencia histórica.
La acusación de amnesia viene envuelta
invariablemente de una crítica a los medios
,
cuando son precisamente esos medios (…)
los que día a día nos dan acceso a cada vez
más memoria. ¿Qué sucedería si ambas
observaciones fueran ciertas
,
si el
boom
de
la memoria fuera inevitablemente acompa-
ñado por un
boom
del olvido? (p.
22
).




