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Elkin Rubiano

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La experiencia sustituida

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una fanstamagoría que es, finalmente, lo que se oculta

en el fetichismo de la mercancía. El desocultamiento de

tal fantasmagoría parece ser una tarea que los teóricos

y artistas críticos se han propuesto. Una tarea que solo

pareciera cumplirse mediante la concientización de las

masas: hacerles ver aquello que aquellos no pueden ver

(estrategia que desde luego pasa por el adoctrinamiento,

no lejana en todo caso al propio Benjamin).

4

El valor de uso “es también una

relación social

. Así como

en el valor de cambio el hombre/productor no aparece

como creador,sino como fuerza de trabajo social abstrac-

to, así en el sistema del valor de uso, el hombre/”consu-

midor” no aparece jamás como deseo y goce, sino como

fuerza de necesidad social abstracta (…).El productor so-

cial abstracto es el hombre pensado en términos de valor

de

cambio.El

individuo social abstracto (el hombre de las

‘necesidades’) es el hombre pensado en términos de va-

lor de uso” (Baudrillard, 2002, p. 151).

5

“…tal vez sería conveniente arriesgar la hipótesis de que,

históricamente, la vasija griega a la que se refiere Heide-

gger

ya era una mercancía

y que esa es la razón por la cual

estaba vacía en el centro; esta explicación da a ese vacío

su verdadera resonancia: en su condición de mercancía,

una cosa no es solo la cosa misma, sino que apunta

más

allá de sí misma

, hacia otra dimensión inscrita en la cosa

misma,como vacío o la nada central”(Žižek,2005

,

p.203).

6

Record

no como verbo (“to repeat, to report, to recite”)

sino como sustantivo (“disk on which sounds or images

have been recorded”).

7

Los resultados del clásico estudio de públicos de museos

realizado por Bourdieu a finales de la década del sesen-

ta,resultaban lapidarios: “Si una persona con nivel de es-

tudios primarios tiene 2.3 probabilidades sobre cien de

acudir a un museo a lo largo del año (…) será preciso

aguardar 46 años para que se cumpla la esperanza ma-

temática de verle entrar a un museo” (Bourdieu, 2003, p.

47). Desde luego la apertura de los museos en la cons-

trucción de nuevos públicos ha cambiado esa tendencia,

teniendo que transformarse, igualmente, la misma natu-

raleza del museo.

8

“El gran museo Google”,en revista

Semana

, 5 de marzo de

2011. Recuperado de:

http://www.semana.com/cultura/

gran-museo-google/152854-3.aspx.

9

Considérese,por ejemplo,la siguiente reflexión de Albre-

cht (1993): “(…) el hecho de que hoy las construcciones

en hierro del siglo

XIX

a menudo nos parezcan hermosas

no es mera nostalgia [… es…] una consecuencia de la

vi-

sibilidad

de su esquema de construcción; también en el

caso de las locomotoras de vapor y hasta de las bicicletas

el elemento expresivo depende de la visibilidad de su

construcción (…). Ciertamente, esa forma de belleza está

en trance de desaparición en la era de la tecnología elec-

trónica; cuyos productos no dicen nada o son monstruo-

sos,solo visibles ya como superficies pulidas que ocultan

algo imposible de captar sensorialmente,al igual que los

objetos cotidianos ocultan los procesos de su núcleo ató-

mico” (p. 127).

10

Estos tránsitos los ha señalado bien José Luis Brea

(2010): “Las imágenes que ahora irrumpen –en ese es-

cenario de las mil pantallas, al llamado de lo electróni-

co– convocan su cifra de diferencia justamente de este

modo secreto, interiorizado, como potencias de conjuro

del margen de lo innumerable. Cada una de ellas es un

cualsea

que, siendo un uno entre muchos, es al mismo

tiempo la totalidad posible de la serie vertida infinitas

veces (…). No estamos ya en el orden de la mera re-pro-

ductibilidad, sino en otro de una productibilidad infinita

que su contenido innumerablemente –y sin gasto aña-

dido–. Los territorios de las economías de escasez–y las

regulaciones interesadas que a su servicio se disponían

en los órdenes de lo simbólico–empiezan a quedar atrás.

Y el alardear de aquellas imágenes que se infatuaban de

irrepetibilidad–casi en puro ridículo–.” (p. 76).

11

El proyecto puede verse en:

http://www.noahkalina.

com/36/44#2

12

Su adversario estético,la fotografía purista,también bus-

ca hallar algo perdido (ya no nostálgico sino acaso místi-

co), pero no lo hace mediante el retoque sino a partir de

las posibilidades que tiene la propia fotografía, aquello

que Benjamin llamó el “inconsciente óptico”que permite

ver aquello que no podemos ver,recogidos en el siguien-

te canon: “Extraordinaria densidad de pequeños deta-

lles, riqueza de textura, visión más allá del ojo desnudo,

exactitud, claridad de definición, delineación perfecta,

imparcialidad, gradación tonal sutil, fidelidad de las lu-

ces y sombras, delicadeza exquisita, sensación tangible

de realidad, verdad” (Borcoman citado en Fontcuberta,

2010, p. 39).