Capítulos de investigación
Es evidente cómo las propuestas teóricas de am-
bos autores anunciaron un cambio coyuntural
respecto a las aplicaciones y usos de la fotografía
en un espacio relativamente corto de tiempo. A
veinte años de estos planteamientos que hoy se
presentan como insuficientes
,
resulta imperan-
te la advertencia en relación a la complejidad y
mirada crítica que se tiene que conformar en un
presente extendido
,
de forma simultánea al de-
sarrollo de fenómenos que tienden a pasar inad-
vertidos
,
ya sea por su imperceptible asimilación
cultural o por nuestra inmersión gradual desde
imaginarios mediáticos (el cine y la televisión
como antesala de una ciencia
no
-ficción entre
otros)
,
la esfera del arte y el lugar y práctica de
lo común. Como una forma de actualización del
término
,
Joan Fontcuberta (
2010
) reconoce que el
tiempo de evolución del fenómeno fotográfico
en la actualidad
,
deja al descubierto evidencias
de lo que antes se conformaba como apuestas:
las tecnologías digitales visibilizaron y acrecen-
taron el sentido de manipulación de la imagen
,
la política se constituye como una “fábrica de
realidad”
,
las imágenes privadas permean la es-
fera pública en coherencia con las tendencias
políticas y económicas
,
y por supuesto el lugar
de lo análogo y lo digital que enuncia formas de
hacer y formas sociales de ser.
La fotografía argéntica aporta la imagen
de la sociedad industrial y funciona con
los mismos protocolos que el resto de la
producción que tenía lugar en su seno (…)
,
en cambio la fotografía digital es conse-
cuencia de una economía que privilegia la
información como mercancía
,
los capitales
opacos y las transacciones telemáticas invi-
sibles (…). Asistimos a un proceso imparable
de desmaterialización (…)
,
nos debatimos
así entre la melancolía por la pérdida de los
valores entrañables de la fotografía argén-
tica y el alborozo por las deslumbrantes
posibilidades del nuevo medio digital (p.
13
).
Esta comparación nos lleva
,
sin embargo
,
a re-
tomar los síntomas de repetibilidad propuestos
por Koselleck: si para Fontcuberta “(…) cada so-
ciedad necesita una imagen a su semejanza” (p.
12
)
,
existe una preexistencia en el desarrollo de
los fenómenos
,
una acumulación interpuesta
que en determinados escenarios y formas de
pensamiento fluye o se reconfigura de manera
particular
,
conviviendo con el acumulado histó-
rico que lo conforma.
En un inicio
,
la fotografía amenaza con
abrumar a las ciudadelas de la alta cultura
(…). Pero el peligro no reside únicamente
en la proliferación numérica de imágenes.
También lo es una fantasía prematura del
triunfo de la cultura de masas
,
una fantasía
que reverbera con connotaciones políticas
(…). La fotografía promete un dominio má-
gico de la naturaleza pero también ame-
naza con la conflagración y la anarquía
,
con un reequilibrio incendiario del orden
cultural existente (p.
134
).
La anterior afirmación de Sekula (
2003
)
,
nos in-
vita a repensar el lugar histórico
,
la recepción
y valoración del medio fotográfico desde el
encuentro de lo disímil: indistintamente de su
condicionante técnico
,
la proliferación de imá-
genes realizadas por aficionados por ejemplo
,
es




