Paula Andrea Acosta
|
Lo irrepetible y lo reiterado
38
39
o como indicios de la relación entre hombre y
máquina en los procesos de reproducción y (re)
configuración de la definición de documento
y representación. La correspondencia con las
imágenes que estos artefactos producían en
palabras de John Tagg (
2005
) “(…) pertenecen a
un momento inconfundible
,
cada una de ellas
debe sus cualidades a condiciones concretas de
producción y su significado a convenciones e
instituciones que posiblemente ya no nos re-
sulta fácil comprender” (p.
52
).
Los lugares del (no) cuerpo
(…) la subjetividad está amenazada por la
administración cada vez más refinada de la
vida diaria. La cultura, la sexualidad y la vida
familiar son los refugios del yo privado y sensi-
ble en un mundo de exigencias racionalizadas
de actuación.
Sekula (2004)
No existe una relación tan intrínseca entre
hombre y máquina como la que el transcurrir
histórico ha constituido en relación al medio
fotográfico como forma extendida de la visión y
de la memoria
,
sin objetar los antecedentes que
lo precedieron. La mecanización de la mirada
y el poder de conservar en fragmentos el paso
inconmensurable del tiempo no solo demostró
en los anales del descubrimiento y desarrollo
técnico de la fotografía análogo-química
,
una
racionalización de la experiencia humana me-
diada por la tecnología
,
sino una alternancia
entre el poder del hombre y la máquina
,
a la
ulterior unión con el artefacto y la redefinición
misma del individuo contemporáneo. Sin em-
bargo
,
bajo los intersticios de esta aparente esci-
sión
,
reposa algomás poderoso que la oposición
entre los límites de lo humano y lo maquinal
,
y
que en palabras de Deleuze consiste en la me-
tamorfosis del devenir-máquina del hombre
,
visible en una construcción mental subordina-
da a elementos mecánicos externos donde de
cierta forma
,
y como afirma Žižek (
2006
)
,
dicha
paradoja traduce en una dimensión liberadora
en cuanto permite al sujeto afrontar el vacío de
la subjetividad. Dicha exteriorización estaría
basada en nuestra capacidad histórica de inte-
racción con
máquinas externas
,
entre las cuales
estarían los dispositivos de captura fotográfica
,
los sistemas de almacenamiento
,
distribución
y exhibición de imágenes
,
centrados en la fi-
gura del computador que apunta
,
siguiendo la
argumentación de Žižek
,
a una creciente y ya
evidente invisibilidad como único objeto de los
llamados nuevos medios.
Sin lugar a dudas la incorporación de cáma-
ras en dispositivos móviles y de telefonía celu-
lar no solo trajo consigo una experiencia mul-
tifuncional en términos de acceso a la comuni-
cación y la información
,
sino una omnipresen-
cia maquinal en vía de una convivencia íntima
con los cuerpos y su diario transitar. Desde esta
condición los discursos sobre la fotografía y en
particular su práctica en la cotidianidad son vi-
sibilizados como campo de estudio desde distin-
tas disciplinas. El concepto de red sociotécnica
por ejemplo
,
permite un lugar de encuentro de
aproximaciones teóricas pendulares en la rela-




